El aeropuerto porteño permanecerá cerrado desde las 9 del martes 25 hasta las 16 del jueves 27 por trabajos de mantenimiento en su pista, mientras Ezeiza absorbe cerca de 940 movimientos, un 80% más que su actividad habitual.
El Aeroparque Jorge Newbery permanecerá cerrado desde las 9 del martes 25 hasta las 16 del jueves 27 de agosto por tareas de mantenimiento preventivo en su única pista, un operativo que obligará a trasladar buena parte de la actividad hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Durante esas 55 horas de intervención, las compañías aéreas debieron reorganizar vuelos, horarios y hasta la base nocturna de algunas de sus aeronaves.

La medida también repercute sobre los pasajeros del NEA. Según la programación de Aerolíneas Argentinas, el martes 25 dos vuelos que despegan desde Resistencia tendrán como destino Ezeiza en lugar de Aeroparque, a las 15.55 y las 19.50. El miércoles 26, día en que se concentra la mayor presión sobre la terminal de Ezeiza, está previsto un arribo desde Buenos Aires al Aeropuerto Internacional Piragine Niveyro de Corrientes a las 13.40, mientras que otros dos vuelos partirán desde Resistencia a las 15 y las 20.20, también con destino a Ezeiza. El jueves 27, en cambio, la operación vuelve a la normalidad, ya que el cierre finaliza a las 16 y los vuelos programados desde Corrientes y Resistencia ya arriban directamente a Aeroparque.
Durante un período equivalente, Ezeiza registra habitualmente unos 530 movimientos, por lo que en estos tres días deberá atender alrededor de 940 vuelos, un 80% más que su operación estándar. La reorganización no fue sencilla: si bien la terminal de Ezeiza podía absorber sin inconvenientes toda la operación internacional que debía abandonar Aeroparque, hubo que analizar con más detalle cómo sumar la totalidad de los vuelos de cabotaje sin comprometer los servicios que ya tenía previstos.

Aerolíneas Argentinas concentra el mayor desafío del operativo por la cantidad de frecuencias que opera en Aeroparque, lo que llevó a modificar no solo su programación sino también la ubicación de parte de la flota, con más aeronaves que pasarán la noche en Ezeiza para despegar temprano. JetSmart trasladará también una cantidad relevante de servicios, mientras que Flybondi, con un nivel de actividad actualmente más bajo, tiene menos vuelos para reubicar y mayor margen para absorber operaciones de otras empresas.
La elección de la fecha no fue azarosa: se descartaron los fines de semana largos por su mayor impacto comercial y se priorizó una ventana de menor demanda dentro de la semana, además de considerar los antecedentes meteorológicos de agosto para reducir el riesgo de que las condiciones climáticas interrumpieran los trabajos. Las tareas incluyen mantenimiento del pavimento, sellado de juntas y fisuras, renovación de la demarcación y trabajos sobre el sistema de balizamiento, intervenciones que normalmente se realizan en ventanas nocturnas pero que esta vez requieren un período continuo mucho más extenso.
El cierre de la pista se enmarca en un programa de obras que supera los u$s85 millones, orientado a ampliar la capacidad de Aeroparque y modernizar distintos sectores de la terminal. La primera etapa ya incluyó la ampliación de la Plataforma Norte, del sector de inspección y registro doméstico y del hall de check-in. La próxima fase apunta al preembarque nacional e internacional, con más de 2.800 y 9.300 metros cuadrados intervenidos respectivamente, además de tecnología que apunta a reducir hasta 26% los tiempos de check-in y hasta 33% los del control de ingreso. El plan contempla también una nueva sala VIP, mayor superficie comercial y una renovación gastronómica que incluirá una propuesta del chef Gonzalo Aramburu y un local de Outback Steakhouse.
Desde el sector recomendaron a los pasajeros con vuelos programados entre el 25 y el 27 de agosto verificar previamente con su aerolínea el aeropuerto de salida o llegada y el horario correspondiente, ya que cada compañía definió su propia reprogramación dentro del esquema general del operativo.