Mientras el espectáculo hídrico atrae turistas a la represa, Paraguay y el NEA argentino suman evacuados y las autoridades advierten que las lluvias podrían volver desde este jueves.
Las compuertas del vertedero de Itaipú siguen abiertas, y las imágenes muestran un torrente que cae por las canaletas de la represa y vuelve al cauce con una fuerza que sorprende. El espectáculo de la evacuación masiva de agua atrajo a gran cantidad de turistas. Pero ese caudal tiene su costado menos vistoso: aguas abajo, la crecida del Paraná ya obligó a cientos de familias a dejar sus casas en el NEA y en Paraguay.
La represa, compartida por Paraguay y Brasil, abrió el martes 13 las compuertas de un segundo canal. Lo hizo porque las lluvias en la cuenca del río, sus afluentes y el embalse fueron superiores a las esperadas. En ese momento advirtió que el Paraná podría llegar a los 121 metros sobre el nivel del mar aguas abajo.
El último parte oficial, del lunes 19, mostró un leve alivio. El río registraba un ligero descenso, con una cota de 117,57 metros sobre el nivel del mar en el sector monitoreado. Desde la entidad aclararon que las proyecciones de operación hasta febrero de 2027 están sujetas a revisión y no implican que las compuertas sigan abiertas todo ese tiempo.
El director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías, atribuyó la situación a El Niño y reconoció que “la apertura de las compuertas se esté convirtiendo en habitual”. Según dijo, las compuertas volverán a cerrarse cuando pase el fenómeno.
Más abajo, en la frontera entre Corrientes y Paraguay, el panorama se repite. La Entidad Binacional Yacyretá declaró formalmente la emergencia hídrica y habilitó las compuertas del vertedero principal. La central recibe un caudal 70% superior al promedio histórico de octubre. Su informe anticipa una tendencia de descenso gradual, aunque el río seguirá por encima del nivel de inundabilidad.
En Corrientes, el Paraná marcó el lunes 7 centímetros por encima de los 7 metros, el límite que activa la evacuación en el puerto de la capital. El relevamiento de Defensa Civil difundido el domingo contabilizó 754 personas fuera de sus viviendas en siete localidades. Itatí suma 295 evacuados y 18 autoevacuados, mientras que la capital registra 344 autoevacuados de 89 familias. También hay afectados en Isla Apipé, Paso de los Libres, Ituzaingó, Paso de la Patria y Yahapé. En el caso de Paso de los Libres, por la crecida del río Uruguay. En Ituzaingó, el Paraná llegó a 4,68 metros, por encima del nivel de evacuación fijado en 4 metros.
La crecida también dejó víctimas fatales en la provincia: dos peones murieron cuando intentaban rescatar ganado de las islas. Para reforzar la asistencia, la ciudad de Corrientes funciona como base logística junto con la Agencia Federal de Emergencias. Además, entre el 20 y el 21 de octubre llegan al puerto dos buques de la Armada Argentina con módulos de atención médica.
En la costa chaqueña, el Paraná marcó 6,10 metros en Barranqueras el viernes 17, con tendencia creciente. A comienzos de esta semana, el puerto también quedó en nivel de evacuación. En el Gran Resistencia se reforzaron los operativos de asistencia y monitoreo, con traslados preventivos a espacios de evacuación. A eso se suma la situación de Isla del Cerrito, donde el río Paraguay registró 6,8 metros y sigue en ascenso.
Del otro lado de la frontera, la situación es más grave. El titular de la Secretaría de Emergencia Nacional de Paraguay, Arsenio Zárate, informó la evacuación de más de 600 familias en Alto Paraná, Misiones y Ñeembucú. Solo en Ayolas, el intendente Carlos Duarte habló de una crecida histórica y de más de 2.000 evacuados.
El escenario no muestra una salida inmediata. El río Iguazú sigue por encima de los 32 metros, un nivel de alerta que mantendrá un caudal medio-alto en el Paraná durante al menos diez días. Además, las lluvias podrían volver a la región a partir del 22 de octubre, lo que mantiene en vilo a toda la franja ribereña.