Un informe de la Fundación La Salle Argentina, basado en datos del operativo Aprender 2024, detectó altos niveles de malestar emocional entre estudiantes secundarios. También se registraron dificultades de concentración, ansiedad y sentimientos de soledad, y se advirtió sobre la importancia de la detección temprana y el acompañamiento escolar.
Seis de cada diez estudiantes secundarios reportaron tristeza o dificultades para disfrutar de manera sostenida durante los tres meses previos al relevamiento. El dato surge del primer informe del Observatorio de Convivencia, Conflictividades y Violencias en Entornos Escolares de la Fundación La Salle Argentina, elaborado a partir de información del operativo Aprender.
El estudio también identificó otros indicadores de malestar emocional: el 54,7% de los estudiantes manifestó dificultades para concentrarse, el 48,7% señaló nerviosismo o ansiedad y el 46,6% expresó sentimientos persistentes de soledad.
“Son datos que alertan, que preocupan y que nos interpelan para tomar acciones que favorezcan la detección precoz”, sostuvo Patricia Marchitto, directora ejecutiva de la Fundación La Salle Argentina. La referente remarcó la necesidad de abordar tanto las condiciones individuales como los factores del entorno socioafectivo que pueden influir en estas situaciones.
El informe se elaboró mediante el procesamiento de microdatos del operativo Aprender correspondientes al período 2021-2024, con información de estudiantes y directivos de los niveles primario y secundario. Para la educación secundaria se analizaron los relevamientos de 2022 y 2024, aunque las preguntas específicas sobre malestar emocional se incorporaron recién en 2024.
Los autores describen el escenario como de “alta vulnerabilidad psicoemocional”, aunque destacan que los indicadores conviven con vínculos mayoritariamente positivos entre los adolescentes, sus docentes y sus compañeros. Esta combinación plantea que el malestar no puede atribuirse exclusivamente a las relaciones dentro de la escuela, sino que también involucra dimensiones personales y sociales.
Ana Campelo, coordinadora del Observatorio, señaló que los resultados reflejan “un estudiantado secundario con elevados niveles de malestar psicoemocional”. El documento advierte, además, que estas condiciones pueden relacionarse con situaciones de conflictividad escolar y funcionar como factores de riesgo.
Los porcentajes corresponden a respuestas sobre experiencias emocionales y bienestar, por lo que no representan la prevalencia de trastornos específicos de salud mental. Entre las prioridades señaladas por el informe se encuentran fortalecer la detección temprana, generar espacios de escucha y garantizar estrategias de acompañamiento para los adolescentes dentro del ámbito educativo.