El Xeneize depende de sí mismo para clasificar a octavos de la Libertadores, pero mientras tanto tiene asegurado otro escenario internacional.

Mientras se acerca la fecha clave, Boca continúa abriendo escenarios de cara al partido del próximo jueves ante Universidad Católica en la Bombonera. Uno de ellas es que depende de sí mismo para clasificarse a octavos de la Libertadores, algo que estaba claro tras el empate con Cruzeiro. Otro, que se jugará en un clima caliente, con pasacalles que aparecieron en el Predio y subieron la temperatura. Y ahora, tras el triunfo de los chilenos ante Barcelona, sumó una certeza más…
Por lo pronto, todos los cañones están apuntados a la Libertadores. Una victoria ante la Católica lo podría dejar primero en el grupo, en caso de que Cruzeiro no le gane a Barcelona en el otro partido. O segundo, en el caso de que los brasileños se impongan da local ante los ecuatorianos, que ya están eliminados.
Pero también existe un tercer escenario: si empata o pierde ante Universidad Católica, quedará afuera de la Libertadores. Eso es un hecho. Y entonces sólo se quedará con una especie de premio consuelo que sería seguir compitiendo a nivel internacional pero en la Sudamericana. Eso ya lo tiene asegurado, justamente porque el cuarto equipo de la tabla, Barcelona, ya no podrá disputarle ese tercer lugar en el Grupo D (está cuatro puntos abajo a falta de una fecha).
De todos modos, claro, esa es la clasificación menos deseada para Boca, porque el objetivo está puesto en seguir en la Copa Libertadores. Aunque en su situación, lo de la Sudamericana también es algo que hay que consignar y que no se puede soslayar.

Cómo funciona la clasificación a Sudamericana
Si finalmente no le gana a la Católica el próximo jueves y queda tercero como está ahora, en zona de Sudamericana, Boca no clasificaría directamente a los octavos de final de ese certamen. En ese escenario, como tercero del grupo de Libertadores, “bajará” para jugar un playoff contra un equipo que haya terminado segundo en su grupo en esa otra Copa. Y de esa serie sí saldrá el clasificado definitivo a los octavos de final.
De esta manera, Boca ya sabe que tiene varios caminos abiertos, pero uno solo responde a su verdadero objetivo: ganar y meterse en octavos de la Libertadores. Todo lo demás aparece como una alternativa menor para un equipo que se juega mucho más que un partido de fase de grupo.
