Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, desataron una fuerte crisis diplomática entre dos países históricamente aliados y pusieron en jaque una relación política que durante los últimos años había sido presentada como una de las más sólidas entre Washington y Roma.
El conflicto comenzó luego de una entrevista concedida por Trump al programa italiano L’Aria che tira. Allí, el mandatario sorprendió al afirmar que Meloni había insistido reiteradamente en fotografiarse con él.
“Me imploró que me sacara una foto con ella. Me dio pena”, aseguró Trump. Y profundizó: “Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No lo habría aceptado, pero me dio pena”.
“¡Probablemente está contenta de que le haya hablado! ¡Yo no estaba obligado a hablar con ella!”. Y añadió: “No sé qué decirle. ¡Me suplicó hacerse una foto conmigo! Quería una foto conmigo desesperadamente. Podría incluso no haberla hecho, pero me dio pena”.

Menos de una hora después de la publicación de las declaraciones, la primera ministra italiana intervino desde Bruselas con un vídeo en las redes sociales: “Hay cosas que merecen una respuesta inmediata: las declaraciones de Donald Trump son totalmente inventadas. Francamente, estoy estupefacta”.
Con un tono muy firme añadió: “No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus aliados; en cualquier caso, no es la primera vez que ocurre”. La conclusión fue casi una advertencia: “Hay una cosa que debe recordar: ni yo ni Italia suplicamos jamás”.
La polémica se convirtió rápidamente en una crisis diplomática. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, anunció la cancelación de su visita a Estados Unidos, prevista para los días 21 y 22 de junio, debido a las “graves y ofensivas palabras” de Trump contra Meloni, que, según afirmó, “ofenden a toda Italia” el sabe dementir y le recuerdo que “Italia no implora nunca” Afirmó.